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27 de Enero del 2012, 07:51 horas
En esta esquina
Sector educativo, un problema sin finEditorial de Novedades
Si el sector educativo en Guerrero se ha convertido en zona de conflictos de toda índole es porque las autoridades responsables de atender el problema lo evadenLos diversos problemas que se registran en el sector educativo no solamente evidencian la falta de una operación adecuada para operar los conflictos sino un desconocimiento, profundo de los mismos, además del trasfondo político y de grupos, que en cada uno de éstos busca sacar ventaja. No es gratuito que los conflictos en esta área vayan en aumento y parezcan no tener fin. Semanas van y semanas vienen y las instalaciones de la Delegación de los Servicios Educativos Acapulco-Coyuca de Benítez por cualquier motivo son tomadas por los inconformes, afectando las actividades normales que allí se llevan a cabo. Las constantes tomas han convertido al ex Ineban en zona para dirimir problemas o definitivamente convertir el lugar en un sitio para expender cualquier tipo de productos, pero menos una oficina de trámites para el magisterio para dar respuesta a cuestiones administrativas del gremio. Si toda esta problemática ha llegado al punto en el que se encuentra actualmente, mucho tienen que ver las autoridades responsables de la Secretaría de Educación Guerrero y sus delegados en cada región. La titular de la SEG, Silvia Romero Suárez, en lugar de afrontar los problemas ha tomado desde su asunción en el cargo el camino más corto, evadirlos, por ello casos como el de Ayotzinapa tienen al gobierno estatal metido en una encrucijada y no se diga las marchas que realizaron en meses pasados los maestros para demandar seguridad y que debido a una respuesta tardía por parte de las autoridades educativas originó que la suspensión de clases se generalizara. Silvia Romero ha actuado con displicencia en los diez meses que lleva al frente de la SEG y ha dejado que problemas que tienen solución se agudicen. Actualmente no pasa un día en que maestros protesten en las delegaciones por la imposición de profesores que no cubren el perfil o que son asignados a una escuela a pesar del historial negativo que tienen; tampoco faltan los padres de familias inconformándose por la constante ausencia de maestros a sus salones de clases y qué decir de las quejas por cobros o cooperaciones que se sacan de la manga los directores, pero aunado a estos problemas, los conflictos que generan los supervisores de zona al mantener por sus fueros a mentores que tienen un largo palmarés de acusaciones de abusos con alumnos o de ser acusados de quedarse con cuotas que aportan los padres de familia. Si bien es cierto que los problemas en la Secretaría de Educación Guerrero no son nuevos tampoco debe ser esta situación una justificante para no darles solución. Falta en el sector educativo funcionarios que conozcan la problemática en el mismo. Ya no debe ser para el gobierno una posición política para que cualquier personaje que llegue sea en pago a favores electorales. (DAPSA) |
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