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Quién le pidió una explicación
Si la actual legislatura es una de las peores en la historia, el lugar se lo tiene bien ganado. El ausentismo y la falta de trabajo legislativo son causa de los reclamos

08 de Febrero del 2012 - 7:57 AM

A explicación no pedida culpabilidad manifiesta. Resulta ingenuo de parte del diputado del PRD, Sebastián de la Rosa Peláez, que diga que si la actual legislatura, la número 59, es la peor en la historia de las que ha habido en Guerrero se debe a que los legisladores (como él) en su mayoría se oponen a que haya reformas a la Ley Orgánica del Poder Legislativo para terminar con el ausentismo y la improductividad que hay en el Congreso del Estado.

A Sebastián de la Rosa nada m‡s le faltó que justificara la irresponsabilidad y la inasistencia de los diputados a problemas personales y no a la socorrida excusa de que la ausencia de “los representantes del pueblo” se debe a que andan atendiendo problemas de sus distritos.

La realidad de la baja productividad en el Congreso y la nula discusión de leyes que beneficien a sus representados, así como del rezago legislativo es que los diputados prefieren hacer grilla y promoverse para futuros cargos que cumplir con los compromisos adquiridos en cada uno de los distritos.

Para nadie es ajeno el derroche económico que representa para el erario el mantener a más de 40 diputados locales que se llevan en promedio al mes más de 150 mil pesos, además de viáticos y gastos para gestoría.

Y más aún cuando se sabe que los recursos que reciben para gestoría no los destinan para ayudar a sus representados en los diferentes distritos, sino para promoverse políticamente y afianzar a los grupos que los siguen o simpatizan con ellos.

Ni el lector más candoroso desconoce que la mayoría de los diputados locales tiene en la nómina del Congreso a familiares, compadres o amigos y a una que otra “amiguita”, todo esto con cargo a las arcas públicas.

Tampoco la población desconoce que los gastos de representación son para las grandes comelitonas que se organiza, ya sea para festejar su cumpleaños o para quedar bien con los grupos políticos afines.

Mención aparte merece la “corte” que los acompañan, entiéndase chofer, guarura, asesores y secretarios también van con cargo al Congreso. 

No debe causar sorpresa que muchos de estos diputados anden en camionetas de lujo que nunca tuvieron, a no ser que venga de algún cargo público y en cuanto llegan como legisladores en lugar de vivir en una colonia populosa se muden a un fraccionamiento exclusivo.

Por ello, la defensa que pretendió hacer de él y de su correligionario, Sebastián de la Rosa no hizo más que evidenciarlo y ponerlo ante la opinión pública como un diputado irresponsable y falto de compromiso para con sus representados.

Si el actual Congreso del Estado es el peor en la historia de las legislatura en Guerrero, el lugar lo tienen bien merecido. Bueno sería que la población que acude a las urnas en cada proceso les diera la espalda y tachara a la hora de votar las boletas o definitivamente no sufragara.

De qué sirve tener un Congreso que solamente avala leyes que benefician a grupos políticos o a sectores poderosos de la sociedad.

Cómo pueden decirse representantes del pueblo sino representan más que sus intereses personales. (DAPSA)fin

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