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Inflación de la información

03 de Febrero del 2012 - 1:55 PM

Hay un planteamiento inicial que nos puede servir de hipótesis de trabajo ¿Qué tenemos? Tenemos un desarrollo vertiginoso, exponencial, aceleradísimo de la tecnología, pero en contraste tenemos que la capacidad cognitiva del ser humano se ha quedado atrás.

Seguimos siendo los mismos seres humanos con las mismas capacidades cognitivas, o a lo mejor tenemos menos capacidad que aquellas que tenían los griegos en su momento para desarrollar esas cualidades y talentos.

¿ Esto que significa? Significa que esas prolongaciones del hombre como Marshall McLuhan (1911-1980) le llamaba a los medios o multimedias, ya ni siquiera son en cantidad lo que McLuhan planteaba en los años 80, sino que es una cantidad enorme de aditamentos, de prótesis, las que están en el mercado, eso sin contar con todos los procesos que se sirven de estos aditamentos que intervienen y que son en el mercado una cantidad impresionante; pero por otro lado; el ser humano sigue teniendo dos manos, un cerebelo, un cuerpo, dos pies y unas capacidades cognitivas más o menos sin mayor desarrollo como la que tuvieron hace muchos siglos los griegos.

Todos estos procesos que aluden a los temas que el Dr. Juan Francisco Escobedo, profesor de la Universidad Iberoamericana (UIA) y el CIDHEM, ha planteado ¿qué están generando? Están generando una sobreinformación o súper abundancia de información y las capacidades del ser humano no son suficientes para procesarlas, el que es susceptible de intervenir en el proceso educativo, tiene capacidades limitadas para procesar la sobreinformación; aquí tenemos otra limitación. Hay una suerte engañosa, se dispone de toda la información, porque allí está, pero nuestras capacidades para procesar esa sobreinformación que circula por todos los medios posibles ¿son las mismas o están más limitadas? Esto es discutible.

¿Por qué están más limitadas? No sólo porque las capacidades cognitivas sean las mismas o menores que las que tuvieron las generaciones anteriores, sino que están limitadas porque mientras se ha dado este proceso de producción industrial de los aditamentos tecnológicos, el ser humano en general, o las personas que participan en los procesos educativos, no disponen no sólo de las capacidades cognitivas, sino de los enfoques teóricos de las categorías suficientes para entender la complejidad de la información que circula y de la sobreabundancia de la información; entonces tenemos un desfase, que se puede leer en el libro de Giovanni Sartori, el Homo Videns. La sociedad teledirigida.

Si nosotros nos quedáramos con esto, con el desarrollo industrial, como prótesis, ya no la dejamos, esta es una prótesis que traemos pegada; no hay desarrollo adicional de las capacidades cognitivas, primer problema; segundo problema, sobreabundancia de información; tercer problema, desarrollo limitado de las capacidades de abstracción para entender la complejidad de los problemas y los temas que están circulando en el mundo; yo les pregunto ¿eso tiene que ver con el proceso educativo?

¿ Qué más? Hay mucho más, esto es solamente para abrir boca. Las fuentes de información hoy superan la capacidad que tienen las personas comunes y corrientes no sólo para escucharlas, sino para aprenderlas, el día no alcanza para establecer una relación más o menos importante con todas las fuentes de información de que disponen todos los seres humanos sin haber modificado su condición económica: El teléfono, Internet, Twitter, cable, Google, Facebook, Wikipedia, iPad, etcétera, sin haber modificado su condición económica, repito, la gente que tiene interés en estos avances tecnológicos, pero no alcanza la vida y el horario del día ni siquiera para ver la décima parte de lo que se informa; todo eso genera la conclusión de que se tiene la información, pero esa información no ha pasado por el proceso fino, delicado, misterioso que hace que esa información genere conocimiento, que se internalice en el hombre y entonces haya saltos cualitativos importantes.

¿Por qué el ser humano como sistema puede caminar y no se desintegra frente a la presión del aire, a no ser que la presión sea muy fuerte, ese aire no penetra en el hombre. Es lo mismo lo que pasa con la información, si no hay ese mecanismo, ese trasvase de información a partir de lo que pasa por nuestros sentidos, toda esa información no modifica nada, sólo está allí. Es decir, tenemos una inflación de la información.

¿Quién está más mal informado? el que tiene tres datos, o el que tiene mil datos y no entiende ninguno. Tan desinformado está el que tiene tres o el que tiene mil datos y no puede procesarlos. Tan desinformado está un joven frente a un aparato en un cibercafé queriendo procesar información, pero no tiene el tiempo suficiente, como el que no realiza este esfuerzo.

¿Qué es lo que está pasando, dónde están los puntos finos de esto? ¿ Cuáles son esos procesos que están interviniendo y cómo están incidiendo en el proceso educativo? Esto lo veremos en otra colaboración.

Sociólogo (UIA), politólogo (IIEPA)fin

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