07 de Febrero del 2012 - 7:53 AM
CAMBIO DE ACTITUD
¿Qué decir y pensar de las reiteradas protestas de los estudiantes de Ayotzinapa y de los integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG)? Es claro que se trata de movilizaciones con cierto reclamo social, pero sin dejar de advertir que las mismas llevan una implícita intención de favorecer a un determinado interés político. Es decir, sea como sea, tales movimientos llevan en sí una tendencia, que quizá tenga que ver algo con aquello del cambio social, pero sin dejar de tomar en cuenta lo personal y lo que corresponde a la facción política que los anima. Ciertísimo…por lo regular, esas expresiones, de cierto modo, son cíclicas en la vida de las personas. Puesto que, cuando éstas consiguen parte de lo que quieren, que en realidad es el bienestar personal y el del grupo a que pertenecen, el reclamo y la protesta dejan de ser airados y hasta llegan a esfumarse. Cuestión de enfoques…ahora que, es indudable que esa lucha, enfilada contra la tiranía oficial o contra los grupos de poder político y económico, con el tiempo, llega a cambiar de actores. Y de los viejos luchadores sociales solamente quedan huellas de dos o tres. Algo realmente racional, en tratándose de seres humanos con cualidades y defectos. Sin duda, el poder, los puestos públicos, llegan a corromper a una gran parte de aquellos personajes que transitan de la lucha social a la política partidista. Definitivamente. Dígase que tal cambio lo propicia, por decir algo, la ambición del dinero. Bien lo dijo El Manco de Celaya, Álvaro Obregón, “no hay persona que aguante un cañonazo de cincuenta mil pesos”. Un sentido figurado que deja entrever cuan vulnerable es el ser humana ante el poder del dinero. Ciertísimo. Luego, ha de ser el tiempo, el que ponga en su lugar a los normalistas de Ayotzinapa y a los de la CETEG. Aunque, claro, no se descarta que entre algunos de ellos pudiera haber una mayor claridad sobre el valor de las ideas y al mismo tiempo el afán de sostener de manera indeclinable lo que a su entender es la defensa de todo aquello que tiene que ver con la justicia social. En efecto. Por tanto, hay que ver dichas movilizaciones como lo que en realidad son. A efecto de darles el trato adecuado. O sea que, no hay que mirar el tal ambiente de reclamos y protestas como una gran tragedia, como algo insalvable, sino más bien como algo normal en una tierra con tantas carencias y con tantas ganas de superarlas. En verdad que sí. Ni más ni menos.
OTRAS COSAS
Sin duda, como pintan las cosas, debido al gran ausentismo de sus integrantes, el Congreso Local, prácticamente, es un congreso de caricatura. Ello, muy a pesar del gran gasto que se hace para sostenerlo. Por tanto, es necesario que se tomen las medidas convenientes para acabar con tan anómala situación. No es justo que se gasten tantos millones de pesos en sostener una camarilla que para nada justifica lo que se le asigna para su funcionamiento. Eso, salta a la vista…y ahora que habrá elecciones para renovar dicho Poder Legislativo, no estaría por demás que los partidos políticos nominaran como candidatos a sus mejores elementos. ¡Ya basta de soportar a tanta gente que nada más llega a vegetar al citado cuerpo de representación popular! Muy cierto. Simple y sencillamente. ¡Dicho está…!
LA FRASE DE HOY: “La política militante debe dejar de ser un bastión de filibusteros…”
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