inicio/portada
10 de Febrero del 2012, 07:36 horas

El crecimiento económico del país

Fernando Hinterholzer Diestel

Uno de los pocos asuntos en los que hay casi unanimidad en el país es respecto al crecimiento económico. Todos vemos al crecimiento de la actividad productiva como un medio crucial para crear riqueza, generar empleo, reducir la pobreza y la desigualdad, así como elevar el nivel de vida de la población, como ha sucedido en estos cinco años del gobierno federal.  En la discusión sobre el desarrollo económico hay dos grandes vertientes: Las prácticas o técnicas y las ideológicas o políticas. Por el lado técnico hay un amplio consenso sobre el tipo de factores o reformas que podrían contribuir al crecimiento de la economía y el debate es sobre el contenido específico de las iniciativas de ley que eso requeriría: La estrategia fiscal, el régimen de inversión, la ley laboral, entre otras. Algunos estudiosos dentro de este campo, afirman que México ha llevado a cabo muchas reformas pero que no ha logrado elevar la tasa de crecimiento y que probablemente lo que falte sean pequeños ajustes en varios ámbitos más que grandes reformas. Si algo es claro después de más de treinta años de reformas, es que el problema no reside en las reformas mismas.

La discusión ideológica y política es muy distinta. Por un lado se encuentran los que protegen y defienden intereses específicos y por otro, los que quieren construir o reconstruir un determinado modelo de desarrollo ya sea del pasado o de otras latitudes. Ambos contingentes han desarrollado una narrativa muy amplia y ambiciosa que busca justificar y legitimar a los intereses o valores que yacen detrás. Otra cosa que es evidente luego de casi cincuenta años de crisis y pobre desempeño económico es que el problema no es de nacionalismo ni de ideología.

Los teóricos del crecimiento  arguyen  que el crecimiento es posible no cuando se dan ciertas condiciones económicas y estructurales, sino cuando la creación de riqueza adquiere legitimidad. Si se revisa la historia de numerosos países - como China, India, Irán y las naciones árabes- que, desde el siglo XVIII, mostraban condiciones no muy distintas a las de Inglaterra y Holanda pero que, sin embargo, fue en estas últimas donde comenzó la innovación que llevó al desarrollo capitalista.

La conclusión a la que llega es que las condiciones estructurales son necesarias pero que lo que hace la diferencia es la legitimidad.  El gran cambio de las últimas décadas, dicen los clásicos, es que la creación de riqueza adquirió legitimidad en lugares como China e India y eso destrabó fuerzas y recursos inconmensurables que han transformado no sólo a sus propias naciones sino al mundo en general. En ese sentido es que se afirma que la verdadera revolución ha sido en el mundo de las ideas y no en el de las reformas económicas específicas. Lo segundo es útil cuando lo primero está resuelto.

En México parecería evidente que aunque las reformas de las últimas décadas, buenas o malas, eran necesarias e indispensables. Por ejemplo, la Reforma Laboral es super urgente para hacer más competitivo el mercado y ponerlo en condiciones de igualdad con otras economías del mundo.

ES CUANTO

fhinter@hotmail.comfin

Perfil

Fernando Hinterholzer Diestel

columnas anteriores

18 de Julio
Repatriar los restos del general Porfirio Díaz
11 de Julio
¿Qué sentido tiene la vida?
27 de Junio
Resultados de la Reforma laboral


® 2011 Novedades de Acapulco, S.A. DE C.V. Todos los derechos reservados.
Aviso Legal Quiénes somos Directorio Mapa de sitio
  • Powered by interlasa.com